¿Cómo afectan las creencias heredadas a tu crianza?

¿Alguna vez te has preguntado por qué crees en ciertas cosas sin cuestionarlas? Desde las supersticiones hasta la forma en que gestionamos nuestras emociones, heredamos patrones familiares sin darnos cuenta.

Hoy quiero hablarte de cómo influye nuestra familia de origen en nuestra manera de ver el mundo, nuestras creencias y hasta nuestras pequeñas manías diarias.

Martes y 13: El poder de las creencias heredadas

Cuando llega martes y 13, y confieso que me da un pequeño escalofrío verlo en el calendario. Sí, soy un poco supersticiosa, y sé perfectamente de dónde viene esta creencia.

En mi familia de origen, que es la familia en la que nacemos (no la que elegimos o creamos), siempre se leyeron horóscopos, se encendieron velas y se hicieron rituales de fin de año para atraer la buena suerte. Vamos, que antes de aprender las tablas de multiplicar, yo ya me sabía todas las fechas del zodiaco.

Cuando era niña, en lugar de preguntar «¿Cómo te llamas?», lo primero que quería saber era «¿Qué horóscopo eres?». Y si no lo sabían, ahí estaba yo calculando la fecha de nacimiento para averiguarlo.

Pero, ¿por qué nuestra familia tiene tanta influencia en lo que creemos? Porque desde pequeños modelamos lo que vemos. Nuestros padres, abuelos y entorno familiar nos transmiten su forma de ver el mundo y, sin darnos cuenta, absorbemos esas creencias como verdades absolutas.

Para saber cuales son esas creencia y te condiciona esta la programación neurolingüística que  el programa Familia en calma se abordan en profundidad para conseguir una comunicación efectiva con tus hijos.

Cuando eres consciente de cuales son tus creencias puedes sabre que te está impidiendo mejorar la relación con tu hijo adolescente.

Heredamos más que la superstición.

Las creencias familiares no solo influyen en si evitamos pasar por debajo de una escalera o en qué color de ropa interior usamos en Nochevieja. También moldean:

  • Nuestra relación con la comida. ¿Te dijeron de pequeño que había que terminar todo el plato aunque ya no tuvieras hambre? Quizá hoy tengas problemas para identificar cuándo realmente necesitas comer.
  • La forma en que gestionamos el dinero. Si crecimos en un hogar donde «el dinero es escaso y difícil de ganar», podemos desarrollar una mentalidad de escasez que nos limite en la vida adulta.
  • Cómo manejamos las emociones y los conflictos. Si vimos a nuestros padres evitar conversaciones difíciles, es probable que hoy nos cueste confrontar ciertos temas.

Pero aquí viene la buena noticia: podemos cambiar estos patrones. No estamos condenados a repetir la historia de nuestras familias si aprendemos a identificarlos y cuestionarlos.

Nuestros hijos nos modelan: El espejo de nuestra crianza

Aquí en mi barrio están construyendo un edificio nuevo. Para mí, es un fastidio porque me quitan las vistas y traen ruido y polvo. Mi crash (el padre de mis hijos) lleva días quejándose de que los obreros ocupan todos los aparcamientos.

Y el otro día, ¿sabes qué pasó? Mi hijo, con su cara de indignación, me dice:

«¡Esto es injusto! ¡Ahora han ocupado también este lado de la calle!»

Ahí estaba: una miniatura de su padre, repitiendo exactamente la misma queja.

Los niños nos modelan en todo. No solo heredan nuestros rasgos físicos, sino también nuestros patrones de pensamiento y comportamiento. Aprenden por imitación, porque es la manera en que el ser humano evoluciona.

Si nos escuchan decir que «la vida es difícil», probablemente crecerán con esa creencia. Si nos ven quejarnos de todo, aprenderán a enfocarse en lo negativo en lugar de en lo positivo.

Por eso, cambiar nuestra forma de ver el mundo no solo nos beneficia a nosotros, sino también a nuestros hijos.

Cuestionar los patrones: el poder del autoconocimiento

Si nunca me hubiera parado a cuestionar mis propias creencias, seguiría pensando que la mala suerte existe, que hay que hacer ciertos rituales para atraer lo positivo y que todo en la vida depende del destino.

Pero gracias al autoconocimiento, aprendí a cuestionar esos patrones y elegir cuáles me sirven y cuáles no. Esto me ayudo mucho a conectar emocionalmente con mis hijos.

Lo mismo pasa con la crianza. Si queremos que nuestros hijos sean más seguros, debemos empezar por verlos como capaces, en lugar de sobreprotegerlos. Como dice Stephen R. Covey en Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, si queremos que nuestros hijos sean valientes, primero debemos creer que lo son.

Cómo romper los patrones familiares que no nos sirven

Si sientes que repites actitudes, hábitos o creencias de tu familia sin cuestionarlas, te dejo algunos pasos para empezar a romper esos patrones:

  1. Observa sin juzgar: ¿Qué frases, comportamientos o hábitos repites de tu familia?
  2. Cuestiona su utilidad: ¿Te sirven hoy en día o te limitan?
  3. Sustituye creencias limitantes por nuevas creencias potenciadoras.
  4. Rodéate de nuevas influencias: Lee libros, escucha podcasts o busca comunidades que te inspiren a cambiar.
  5. Practica la paciencia: Romper patrones lleva tiempo, pero cada pequeño paso cuenta.

El triángulo de la paciencia: Mindfulness, autoconocimiento y gestión emocional

No podemos cambiar los patrones heredados si no somos conscientes de ellos. Por eso, la paciencia con nuestros hijos se construye sobre tres pilares fundamentales:

  1. Mindfulness: Aprender a estar presentes y observar sin juicios.
  2. Autoconocimiento: Identificar los patrones que repetimos de nuestra familia.
  3. Gestión emocional: Elegir cómo reaccionamos ante las situaciones del día a día.

Si logramos trabajar en estos tres pilares, no solo cambiaremos nuestra propia vida, sino que daremos a nuestros hijos un modelo más sano de pensamiento y comportamiento.

¿Cómo aplicar el mindfulness para cambiar patrones familiares?

Para cambiar los patrones familiares heredados con Mindfulness, sigue estos pasos clave:

  1. Toma conciencia de tus reacciones y pensamientos automáticos en la crianza.
  2. Identifica los patrones familiares que repites sin darte cuenta.
  3. Cuestiona tus creencias: ¿Te ayudan o te limitan en tu relación con tus hijos?
  4. Responde con consciencia en lugar de reaccionar impulsivamente.
  5. Practica la presencia plena: Escucha y observa a tus hijos sin juicios.

El Mindfulness en la crianza te permite romper hábitos inconscientes y fortalecer el vínculo emocional con tus hijos, ofreciéndoles un modelo de bienestar y seguridad.

¿Quieres aprender más sobre cómo cambiar tus patrones y mejorar la relación con tus hijos?

En Familia en calma (programa grupal) y Yo en calma (programa individual) te enseño herramientas de Mindfulness, PNL y Coaching para transformar la crianza y la forma en que te relacionas con tu familia.

¿Lista para dejar de repetir patrones y empezar a elegir tus propias creencias? ¡Te espero dentro!

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