¿Alguna vez has pensado que guardar silencio es la mejor forma de mantener la paz? En el capítulo de hoy te voy a explicar qué es realmente la calma y por qué callarte, muchas veces, genera más conflicto que hablar desde tu liderazgo y poner límites.
El pasado viernes estuve en un colegio de Leganés realizando una actividad gratuita para ayudar a mejorar las relaciones familiares. Se convocó a más de 100 personas y, a pesar de contar con ludoteca, solo vinieron 20. Esto me dejó una reflexión: muchos son los llamados, pero pocos los que realmente deciden hacer algo diferente. En 90 minutos no cambias un patrón de 40 años, pero sí puedes abrirte a ver las cosas de otra forma. Y eso, amigui, ya lo cambia todo.
El taller se llama “Palabras que hieren, silencios que matan”. Si quieres verlo grabado, solo tienes que pedírmelo (no seas como los que tienen recursos y no los utilizan 😉).
¿Calma o evitación?
Allí, alguien compartió algo muy común: “Yo me callo para no liarla. Prefiero irme de la escena”. Ojo, retirarse no está mal, siempre y cuando cumplas una condición: que luego vuelvas a la conversación desde la calma. Si te vas y no vuelves, eso no es calma; es evitación. Para mí, la verdadera C.A.L.M.A. se entrena así:
- C: Conecta contigo.
- A: Ábrete a la emoción.
- L: Lee lo que está pasando.
- M: Muestra curiosidad.
- A: Acompaña con presencia.
Calma no es aguantar ni callarse. Calma es gestionarte para poder expresarte mejor.
Hablar desde ti: Recupera tu liderazgo
Cuando ya sabes lo que sientes y te has dado ese espacio, es el momento de hablar claro y poner límites. Pero hazlo desde tu responsabilidad:
👉 Di: “Hoy me he sentido así cuando ha pasado esto…”
👉 Evita el: “Me has hecho sentir…”
Cuando acusas, le das el poder al otro y pierdes tu liderazgo. Esto aplica con tus hijos, tu pareja y también en el trabajo. Si lo dejas pasar pensando que «da igual», ese silencio se acumula y se convierte en un arma de doble filo que, cuando sale, sale muy mal.
El entrenamiento del líder interno
Sé lo que estás pensando: “Es que mi hijo siempre contesta mal” o “Es que no me escucha”. Son adolescentes, lo sé. Tú no puedes controlar lo que ellos hacen, ni siquiera puedes controlar tus pensamientos automáticos, pero sí puedes liderar lo que haces con ellos.
Esto no sale perfecto a la primera, se entrena. Yo soy mi primer caso de éxito y por eso en RT El Método lo primero que trabajamos es aprender a observar tus pensamientos y emociones para estar en calma de verdad.
Tu Sesión de Claridad
Si sientes que estás lista para dejar de evitar y empezar a liderar, esta semana he abierto sesiones de claridad. No es solo una charla; es un espacio para:
- Detectar el patrón que está bloqueando tu relación.
- Ver qué está pasando en tu caso concreto.
- Darte la hoja de ruta para empezar a cambiarlo de verdad.
¿Te atreves a dejar de callar y empezar a conectar?