¿Por qué la teoría de la crianza perfecta te está haciendo gritar más?

¡Hola, Mari! Qué alegría enorme saludarte una semana más por aquí. Ponte cómoda, prepárate una buena taza de café o té y regálate este ratito para ti, porque hoy vengo a hablarte de una de las sensaciones más amargas y frustrantes de la maternidad.

Hay algo que puede ser todavía más desesperante que no tener ni idea de cómo gestionar un berrinche o un desafío de tus hijos: saber perfectamente lo que tendrías que hacer… y no conseguir llevarlo a la práctica.

Mari, tú ya sabes de sobra que gritar no ayuda a solucionar nada. Sabes que antes de soltar un límite seco sería infinitamente mejor conectar con tu hijo. Sabes que debes validar lo que siente la criatura. Y sabes perfectamente que repetirle veinte veces la misma orden mientras vas subiendo el volumen de voz probablemente no vaya a hacer que te escuche más (sino todo lo contrario, amiguis…). Lo sabes de memoria. Has leído libros de crianza consciente, escuchas podcasts a diario y sigues a decenas de cuentas en redes sociales.

Incluso puede que muchas noches te hayas metido en la cama preguntándote entre lágrimas: “Si sé perfectamente la teoría… ¿por qué narices vuelvo a reaccionar exactamente igual?”. Y justo después llega esa trituradora llamada culpa. Porque no solo has vuelto a perder la paciencia, sino que te machacas el doble sabiendo que querías actuar de otra manera.

Lo que ocurre en tu mente antes del grito

Hoy quiero decirte algo que espero que te libere y te quite un peso enorme de encima: a lo mejor no te faltan más herramientas pedagógicas en la mochila; lo que te falta es descubrir el paso de antes.

Porque antes del grito en el salón, antes del portazo en el pasillo y antes de que pierdas por completo los papeles… ya ha ocurrido algo determinante dentro de ti. Un microsegundo antes, tu cabeza ya ha disparado pensamientos como estos:

  • “Ya verás la contestación que me va a dar…”

  • “Seguro que vuelve a dejar la mochila tirada en la entrada.”

  • “Como le diga que apague la consola, la que me va a liar va a ser fina.”

Y la realidad es que tu hijo todavía no ha hecho absolutamente nada en ese instante, amiguis… pero tú ya estás con la armadura puesta y lista para la guerra.

La lección del Camino de Santiago y la desconfianza previa

Esto lo terminé de comprender con muchísima más claridad durante los 113 kilómetros del Camino de Santiago que acabo de hacer con mis hijos. En este viaje decidí hacer algo completamente diferente a lo habitual: elegí no dar por sentado quiénes iban a ser ellos durante la ruta. Solté la etiqueta del «se va a quejar» o «no va a aguantar».

Y lo que ocurrió en esos días me hizo reflexionar muchísimo sobre todas las madres que llegan a mi consulta diciendo deshechas: “Raquel, me sé la teoría de memoria, pero cuando llega el momento real no me sale aplicada”.

Por eso he querido dedicar el primer episodio de esta nueva temporada del podcast a hablar exactamente de esto: de la desconfianza previa, de las expectativas rígidas y de toda la película que se activa dentro de ti antes de que aparezca esa refracción de la que luego te arrepientes. Y de por qué puedes convertirte en una enciclopedia con patas de la disciplina positiva y seguir sintiendo que nada cambia en el ambiente de tu hogar.

La pregunta que cambia tu perspectiva

🎙️ Te invito a escuchar el nuevo episodio dándole directamente al botón rosa que encuentras aquí abajo.

Cuando lo escuches con calma, quiero regalarte una pregunta para que te la lleves puesta a tu día a día: ¿Estoy reaccionando ahora mismo a lo que mi hijo está haciendo… o a lo que yo ya esperaba que hiciera antes de tiempo?

Te aseguro que hacer este pequeño parón y formularte esta pregunta antes de saltar puede hacerte mirar la próxima discusión en casa desde un ángulo completamente diferente.

Tu espacio seguro para llevar la teoría a la práctica

Si al escucharme te reconoces cansada de saberte la teoría pero ser incapaz de sostener la calma en la vida real, te recuerdo que en la descripción del episodio y aquí abajo tienes el enlace para reservar tu Sesión de Claridad conmigo.

No necesitas abarrotar tu cabeza con más libros de crianza ni buscar la fórmula mágica. Lo que necesitas es empezar a entender qué se activa dentro de ti para poder sanarlo. Nos escuchamos dentro del capítulo, amiguis. Te espero con los brazos abiertos.

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