¡Hola, Mari! Qué alegría enorme saludarte una semana más por aquí. Ponte cómoda, haz una pausa de verdad, sírvete tu bebida favorita y regálate este ratito para ti, porque hoy vengo a hacerte una confesión personal que guarda un mensaje directo para tu corazón de madre.
Con 22 años decidí volver al instituto de adultos. Años antes había abandonado los estudios y recuerdo perfectamente a mi madre desesperada, sin saber muy bien qué hacer conmigo. En aquel momento yo sentía en lo más profundo que nadie creía demasiado en mí. Pero vino el bachillerato nocturno, después vino la carrera universitaria, más tarde entré a trabajar en el Banco Santander, hice un máster, otro máster… y ahora mismo estoy a punto de terminar el de constelaciones familiares.
El otro día me quedé un rato en silencio mirando hacia atrás, repasando mi propia historia, y me dije a mí misma con una sonrisa: «Pero bueno, Raquel… ¡eres la pera limonera!».
La trampa de la memoria selectiva
Y me dio un vuelco el corazón al darme cuenta de algo increíble, amiguis: durante muchísimos años mi mente recordaba a la perfección el día exacto en que dejé tirados los estudios. Podía sentir la vergüenza y el fracaso de esa época como si fuera ayer. Pero, en cambio, a mi cabeza se le olvidaba por completo mirar todo lo que fui capaz de construir y lograr después.
Y en ese instante me vine directamente a ti, Mari. Pensé en esas noches largas en las que te acuestas en la cama en silencio dándole vueltas y más vueltas a ese grito a destiempo en el salón, a una mala respuesta que le diste a tu hijo por puro cansancio o a esa mañana de prisas en la que acabaste en modo «niña del Exorcista».
Ese momento de descontrol importa, claro que sí, no te voy a decir que no. Pero ese error puntual jamás borra todas las miles de veces en las que te has levantado al día siguiente para volver a intentarlo con todo tu amor.
Mirar tu camino como madre con ojos de compasión
De todo esto te hablo en profundidad en el episodio del podcast de esta semana. Te comparto mi historia personal sin filtros y te regalo un ejercicio muy transformador para que puedas empezar a mirar tu propio camino como madre desde el orgullo y la compasión, liberándote de esa lupa gigante que solo enfoca tus fallos.
🎙️ Puedes escuchar el capítulo completo dándole directamente al botón rosa que te dejo aquí abajo.
Tu invitación al taller grupal de constelaciones familiares
Y si esta semana sientes que te apetece ir un paso más allá en tu proceso de sanación interior y vivir en primera persona una experiencia profunda de constelaciones familiares, quiero hacerte un regalo muy especial.
Este viernes 25 a las 17:00 h facilitaré un taller grupal online totalmente gratuito.
Durante el encuentro voy a regalar dos constelaciones en directo entre todas las personas que participen. Y aunque no seas una de las dos elegidas para constelar tu caso particular, te aseguro que venir a observar la experiencia te va a hacer remover muchas piezas por dentro y entender el origen de dinámicas familiares que llevas años arrastrando.
Dar el paso hacia tu propia transformación
Si sientes que esa culpa constante y ese hábito de juzgarte duro te están robando la paz con tu familia, regálate este espacio.
Las plazas son limitadas para poder sostener el grupo con la intimidad que merece. Reserva tu plaza gratuita para el taller o solicita tu Sesión de Claridad para que analicemos de forma individual tu situación familiar y veamos cómo puedo acompañarte. Porque no eres tus errores del pasado, amiguis; eres la madre valiente que hoy decide mirarse con amor. Te espero abajo.